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Danzas ancestrales


Cangas ostenta el privilegio de conservar una serie de danzas ancestrales sin parangón conocido en Galicia, declaradas de Interés Turístico Gallego. Todas ellas cuentan, por lo menos, con varios cientos de años de antigüedad, pero su origen es, seguramente, mucho más remota. Una de sus particularidades es que los bailarines, muy especialmente las mujeres, lucen trajes de enorme vistosidad, nada usuales del folclore gallego.

Dado que solo se celebran una vez al año, el visitante que tenga el buen acierto de acercarse a nuestra villa en las fechas idóneas, quedará profundamente impresionado con un espectáculo único y exclusivo, que remite a las raíces más profundas de nuestro ser colectivo.

Danza de San Sebastián en Aldán - 20 de enero

La «Danza de San Sebastián» tiene lugar cada 20 de enero en Aldán, coincidiendo con la festividad de este santo, en el Adro de la Iglesia de San Cibrán de Aldán, aunque a veces se repite en el mismo día en otro punto de esta parroquia.

Hasta el año 1995, el baile se celebraba por las tardes en el patio del Pazo de los Condes de Aldán. Actualmente se baila por la mañana al final de la misa solemne de las 12:00 h. y por la tarde se vuelve a bailar aunque sin conexión religiosa; esta vez en dos ocasiones: a las cinco en el "Torreiro" y a las seis en la alameda. En caso de lluvia se celebra siempre en el colegio de las monjas de Aldán.

Este baile tiene la consideración de danza ancestral ya que existe documentación que prueba que se bailaba ya en 1.678, (cumpliéndose en el año 2013, 335 años ininterrumpidos de vida) fecha en la que se constituyó la cofradía del Santo y quedó constancia de que, el mayordomo (el encargado de recaudar el dinero para los gastos del baile) fue Joseph Francisco de Gayoso y Aldao, antepasado de los condes de Canalejas.

A pesar de que no se conoce ni el origen, ni el significado, se sabe que durante siglos la danza estuvo relacionada tanto con un carácter votivo (enfermedad) cómo con la nobleza local. Los danzantes son vecinos ofrecidos al santo sea por su cuenta o por la de sus familiares, en cumplimiento de una promesa, aunque esto fue cambiando ya que empezaron a bailar simplemente porque les gustaba. La organización de esta danza corre a cargo de la Asociación Cultural San Sebastián y de un mayordomo, que recauda por la parroquia el dinero necesario para cubrir gastos, entre los que se incluye la tradicional cena del 19 de enero.


La danza se componen de diez galanes, cinco damas y un guía. Hasta hace 40 años era interpretada únicamente por hombres. El baile tiene especial brillantez por la mañana, cuando se baila ante el santo, durante la procesión que se celebra delante de la iglesia parroquial, con una duración aproximada de cuarenta minutos.

Comienza con las venias a San Sebastián y a la Cruz. Los danzantes se inclinan seis veces ante cada imagen: tres veces cuando se acercan y otras tres al volver a la posición inicial. La Virgen del Carmen acompaña al Santo, arropado por una gran rama de limoneiro, y a la Cruz. El guía dirige en todo momento los movimientos del grupo, que baila siguiendo el sonido de la gaita y del tamboril y acompañados del ritmo que hacen sonar las castañolas de los galanes en el inicio de cada compás. Esta clásica danza finaliza con una muiñeira a modo de contradanza.

La vestimenta de la Danza de Aldán

El actual atuendo de los Galanes de Aldán, en color y en estilo negro, presenta un traje de vestir con camisa blanca, corbata gris, zapatos de suela, sombrero y una banda que cruza por el pecho. Los Galanes de la Danza de Aldán llevan como complemento unas castañuelas que tocan durante el baile. La banda es de color púrpura, una tonalidad que coincide con la del manto del Santo, aun que durante muchos años fue sustituida por el color de la bandera española. Además, la del guía se distingue de la del resto de los galanes por ser de color malva.

El atuendo de las Damas de Aldán es semejante a la empleada en la Danza y Contradanza de Darbo.

El traje de las mujeres consta de unas enaugas blancas con puntillas bastante anchas por encima de las cuales visten un mandil negro con pedrería de acibeche. La camisa tiene el mismo color que las enaugas con muchos bordados y regazo subido.

Se complementa con un vistoso mantón de Manila que se ponen por los hombros prendido con broches de fantasía dejando a la vista la pecheira de la camisa sobre la que caen numerosos collares de pedrería de varios tamaños. En la cabeza, sombrero de paja, adornado con una llamativa composición floral artificial de diversos colores de la que penden por su parte trasera numerosas y largas cintas de colores que llegan con sus flecos casi hasta el suelo. Pendientes y anillos complementan este vistoso y pesado traje que hace que los movimientos de las Damas sean reposados y lentos.

 

Danza de San Roque en Hío - 16 de agosto

El 16 de agosto, y después de los oficios religiosos en el Crucero do Hío es el escenario en el que se interpreta la tradicional danza conocida como Danza de San Roque» o «De los Peregrinos» que data del siglo XIV y de la que se conservan varias hipótesis sobre su origen. 

La Danza de San Roque en O Hío tiene lugar en un entorno privilegiado, como es el conjunto arquitectónico monumental de esta parroquia, formado por el Crucero del mismo nombre, la Iglesia de San Andrés y la Casa Rectoral.

Los principales motivos por los que se originó esta danza eran primero, agradecer al Santo la curación de la peste que asoló la parroquia y a toda la comarca en esa época; la segunda apunta a que fue debido a imitaciones del pueblo de los bailes de la nobleza local; y una última dice que es de origen griego.

Un requisito imprescindible para ser mayordomo o danzante de esta celebración es ser natural do Hío, y como dato curioso hay que subrayar que el grupo no se puede ampliar hasta que alguno de los actuales bailarines desee ser relevado, para que otro pueda ocupar su lugar dentro de la coreografía.

La mayoría de los danzantes fueron «prometidos» por sus familias para continuar una tradición familiar. La distribución coreográfica de todos los que componen el grupo es la siguiente: los Danzantes se reparten en tres filas paralelas, las de los extremos son ocupadas por los galanes y en medio se sitúan los cinco niños.

El paso de todos estos danzantes los marca el guía, que siempre es el mayor de todos los que bailan, y siguiendo sus indicaciones, los bailarines se mueven al ritmo de la música, compuesta por gaita y tambor (antiguamente se tocaba con una caja), y acompañada por las castañuelas de los galanes. Danzantes y mayordomo, este último ofrecido por promesa a organizar la fiesta cuando le corresponda por orden del cura, se encarga de los preparativos previos a la festividad, junto con vecinos del Hío, preparativos que van desde hablar con el guía de la Danza para pedirle el nombre de los danzantes a los que tiene que avisar, recoger donativos para la fiesta, preparar el templo para el día (misa, flores, procesión...), avisar a los gaiteros, contratar los fuegos y al artificiero y por último la comida de los danzantes, pues desde la década de los años cuarenta se instauró como costumbre ofrecerles una comida como "pago" por el baile.

Además de todo el señalado anteriormente, el mayordomo invita a los danzantes a una merienda la víspera del día de la Danza y después del ensayo general. El baile que dura tres cuartos de hora y termina con la Contradanza, comienza después de la misa solemne y la procesión, con las peculiares genuflexiones cada tres pasos ante cada imagen, la de la cruz y la de San Roque. Los punteos y los giros se repiten mientras los bailarines rompen las filas. A continuación se hace un recorrido hasta la altura del restaurante "O Pereiro" realizando una serie de puntos. Después de que se recoge la procesión se realiza un segundo baile esa misma mañana.

La Contradanza es la parte realizada de regreso a la Iglesia cuando San Roque vuelve al templo. Bailan sin chaqueta por la tarde. La diferencia entre las dos piezas, Danza y Contradanza, está en la velocidad de los movimientos y en los instantes en que se interpreta: la Contradanza tiene unos tiempos de cuatro por cuatro, es decir, una muiñeira que es también como se conoce esta parte de la pieza, mientras que la danza acompaña a la procesión sin que los danzantes cesen en su cometido. La Contradanza se realiza la mayor velocidad en el adro a la recogida de la solemne procesión.

Ya por la tarde se repite el espectáculo, en esta ocasión con carácter profano, sin la presencia del Santo. Los últimos actos de la festividad de San Roque son la celebración de una misa solemne y las «Subastas», en la que los devotos ofrecen al santo animales, frutos de la cosecha o dinero.

La vestimenta de la Danza de San Roque en Hío

La Danza do Hío se compone únicamente de bailarines masculinos y suman un número total de dieciséis, distribuidos en diez Galanes, cinco Damas y el "Guía de Damas".

Los diez Galanes van uniformados con camisa y pantalón blanco, chaqueta azul a juego con un sombrero de fieltro coronado por una pequeña vieira de plata y corbata verde. En este caso las castañuelas también complementan la originalidad del baile.

Las cinco Damas, así llamadas a pesar de ser niños, van caracterizados como San Roque, pues pasaron a vestir por acuerdo del párroco con traje de peregrino semejante a la indumentaria del Santo. Estas indumentarias consisten en un vestido largo hasta los piés de terciopelo verde y arrugado en jarra. Por los hombros llevan una capa de terciopelo roja junto con el tradicional sombrero de peregrino.

Al igual que en las otras dos danzas, la Danza do Hío también pasó por tiempos de escasez y en algunos años hubo que bailarla con el que tenía cada quien. Aun así su celebración siempre se hizo de manera ininterrumpida, disfrutando de una gran participación del pueblo. Entre las diversas anécdotas populares destaca el hecho de utilizar los pantalones empleados en el servicio militar para interpretar la Danza.

 

Danza y contradanza de Darbo - 8 de septiembre

Las fiestas de Darbo están consideradas cómo una de las más afamadas de todas las Rías Baixas siendo un ejemplo de la mejor tradición de romería. A continuación de la celebración de los oficios religiosos, llega el mejor momento: la procesión alrededor del templo de la patrona de Darbo, Santa María, a lo largo de un recorrido que se acerca al medio kilómetro. A su final se baila la tradicional Danza y Contradanza delante de la imagen de la Virgen, en el adro de la Iglesia Parroquial de Santa María de Darbo.

Ya por la tarde, tiene lugar una segunda misa, sobre las siete, a la cual le sigue, de nuevo, la Danza y Contradanza, que tiene una duración aproximada de tres cuartos de hora. Este baile está considerado cómo una de las piezas más antiguas de Galicia, heredada y transmitida durante siglos por los antepasados.

La danza fecha del siglo XVI y se bailaba para dar gracias a la Virgen por favores recibidos durante el año.
Participan diez galanes, cinco damas, un gaitero y un tamborileiro, todos ellos dirigidos por un guía que marca el tiempo de la Danza y de la Contradanza.

Los danzantes se distribuyen en tres filas, siguiendo al guía principal, que lleva las damas y las coloca formando arco enfrente de la fila de la izquierda; esta sale y marcha por fuera de la otra formando la otra parte del arco que se une al primero; y, por último, la otra fila de galanes cierra la circunferencia. Para la Contradanza se utiliza la misma colocación, se forma un círculo general llevando el guía a las damas y después a los contraguías con sus filas.

Deshaciendo el círculo y formando las tres filas, con una vuelta sobre sí mismo de cada individuo, termina la Contradanza y la Danza. Se trata de un baile muy vistoso, en el que los hombres tocan las castañuelas. Un grupo de bailarines baila ante la figura de la Virgen, siguiendo una coreografía transmitida de padres a hijos, procedente del seno de los gremios y cofradías que querían honrar a su patrona. Como ya hemos dicho, la Danza de Darbo coincide con las fiestas del mismo nombre,siendo las que mayor repercusión y éxito alcanzan de todas las que se celebran en las distintas parroquias de Cangas.

Vestimenta de la danza y contradanza de Darbo

El atuendo de los Galanes de la Danza de Darbo sufrió variaciones a lo largo de su historia. Antaño, los galanes vestían un traje cualquiera siempre  intentando ir con las mejores prendas que cada uno poseía. Hasta hace pocos años y, con la finalidad de conseguir que todos fueran vestidos del mismo modo, lucían el atuendo usado en los bailes típicos gallegos.

En la actualidad y gracias al esfuerzo por recuperar la indumentaria original de la Danza, se baila con un traje oscuro y camisa blanca. Dicha recuperación se hizo realidad gracias a las contribuciones realizadas por los feligreses a través de la Asociación Cultural.

Los hombres que bailan en la Danza de esta parroquia también llevan sombrero de fieltro, que en el caso del guía, y para diferenciarlo,está adornado con una gran pluma. Otro complemento que encontramos en el atuendo de los hombres son los pendientes. Sobre el porqué de este tipo de joyas en su atuendo existen varias teorías, una de ellas afirma que es un complemento llevado desde antaño para simbolizar riqueza, así pues, estas joyas imitan al oro como reminiscencia de tiempos pasados. La otra teoría sobre el origen de los pendientes se basa en que los hombres tuvieron que sustituir a las damas para cumplir con un de los vetos impuestos por la iglesia, que prohibía la participación de las mujeres en estos bailes.

Las Damas visten enaugas y faldas de color blanco, con puntillas de hasta diez centímetros de ancho, tapadas ambas prendas con un mandil negro bordado. La camisa también es de color blanco, de mangas anchas y con mucha arruga. Cubriendo la camisa llevan un paño de caxemira cruzado y atado atrás.

Los sombreros son de paja y se semejan mucho a los de la Danza de Aldán, aun que en este caso, las flores son naturales y la composición floral es cada año diferente, pues son las propias Damas las que los confeccionan horas antes de que tenga lugar a Danza para que las flores tengan el mejor aspecto posible. Estos sombreros son elaborados a partir de una base de espuma donde se insertan los tallos de los ramilletes hasta alcanzar los treinta centímetros de altura. Sin duda, de una vistosidad que bien merece ser contemplada.

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