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Massó y la caza de ballena en Cangas

Massó e a caza da balea en Cangas

Cangas y la caza industrial de ballena

La caza industrial de ballena comienza en la segunda mitad del siglo XIX, con la aparición de dos innovaciones técnicas que reactivaron esta actividad, la invención y perfeccionamiento del cañón lanza arpones por los noruegos Svend Foyn por una parte y por otra la propulsión a vapor y el casco metálico de las embarcaciones. Hasta ese momento la caza había sido artesanal y no estaba exenta de riesgos.

En el ámbito internacional hasta ese momento se asistió a un paulatino descenso en la actividad debido al aumento de la demanda de aceite mineral y vegetal que hacían poco rentables las expediciones. Además empezaba a hacerse sensible la disminución de las especies tradicionalmente cazadas, fundamentalmente la ballena franca, llevada hasta la extinción. Las otras especies de ballena eran demasiado rápidas para ser cazadas. Pero con los nuevos adelantos y embarcaciones ya ninguna especie podía quedar fuera del alcance de los cazadores por rápida que fuera. Además el aceite de ballena vuelve a recuperar su valor debido a su empleo en cosmética y en la fabricación de margarinas.

Son los noruegos los que dan este nuevo impulso a la caza de la ballena, y suyas son las primeras empresas industriales. También son, precisamente empresas en las que participa capital noruego, las que restablecen la actividad ballenera en Galicia en la década de los años veinte del siglo anterior, concretamente entre los años 1924 y 1927.

Dentro de la caza industrial distinguimos dos modalidades: la costera, en la que los animales son cazados y procesados seguidamente en factorías terrestres o flotantes fondeadas en ensenadas abrigadas, y la pelágica, que es la que se desarrolla plenamente en alta mar mediante el empleo de un buque factoría servido por varias naves auxiliares dedicadas exclusivamente a la caza. La primera estaba limitada por la necesidad de llevar lo antes posible las capturas a tierra para que no se perdiera la calidad del producto. En nuestro país fue esta la modalidad empleada hasta el fin de la actividad con la entrada en vigor de la moratoria. En España son dos los lugares adecuados para el establecimiento de la industria, el área del estrecho y Galicia. Por aquel entonces también habría que tener en cuenta la zona del Golfo de Guinea, colonia española en esos momentos.

En esta época son dos las empresas balleneras que actúan en Galicia. La primera de ellas sería la Compañía Ballenera Española, creada en 1914 la iniciativa de capital noruego, pero que no empezó su actividad hasta años más tarde, debido a la Primera Guerra Mundial. Va a operar en un primer momento en el área del Estrecho de Gibraltar, con técnicos noruegos que asesoran a los españoles, comenzando su actividad en Galicia en 1924 con la apertura de la factoría de Caneliñas.

La segunda empresa era la Sociedad anónima Corona, con domicilio social en Vigo, que obtiene su primera autorización para dedicarse a la caza de la ballena en diciembre de 1923 a nombre de Don Cipriano Roque de Careaga y Cortina. Esta empresa estaba asociada también a otra de nacionalidad noruega. Al año siguiente, 1924, y antes de que se abriera la factoría de Caneliñas comienza su actividad industrial en el buque factoría Alfonso XIII, que fondea primero en la Ensenada de Barra, pero también posteriormente en la Ría de Aldán. Ante estos datos podemos sostener con orgullo que la actividad ballenera industrial en Galicia tuvo su inicio en nuestro Ayuntamiento. Esta empresa emplea para caza barcos de fabricación extranjera, noruegos y británicos, adecuados para su fin, los Corona I, II, III e IV, que abastecían con sus capturas al buque factoría.

Balea

En el 1927 termina esta primera fase de la explotación industrial de la ballena debido básicamente a factores económicos. La llegada de las guerras Civil y Mundial, supuso que esta actividad no se retomara hasta muchos años después, una vez superado ese episodio bélico.

Por lo que se refiere a Galicia, la actividad se retoma de nuevo en la restaurada factoría de Caneliñas a cargo de la empresa Industrias Balleneras S.A. (IBSA), que inicia su actividad en 1951, obteniendo el permiso para la caza que iría renovando hasta la llegada de la moratoria.  La segunda autorización que se concede en esta época se hace a favor de Factoría de Balea C.B. Empresa esta en la que participaban a partes iguales Massó Hermanos S.A, Barreras e IBSA. y que comienza su actividad en 1955 desde la factoría de Balea en Cangas, aprovechando en sus instalaciones material de la desmantelada factoría de Benzú, actualmente territorio de Marruecos.

Ya en el año 1964 se concede una licencia a Massó Hermanos S.A. que va a actuar desde la de Cabo Morás, en la Marina lucense. Las tres empresas van posteriormente a fusionarse bajo la denominación de IBSA, nombre con el que llegaría hasta el final de su actividad, con la entrada en vigor de la moratoria. Ese fue el motivo por el que se le puso ese nombre a los dos últimos buques balleneros incorporados a la flota que cazaron ballenas para nuestra industria.

La factoría de Cangas iba a permanecer activa treinta años, desde 1955 hasta 1985. Lino Bernández en su libro ballenas y balleneros en Galicia, recoge algunos testimonios orales de este tiempo, donde por una parte se hace referencia a la rentabilidad que para la villa supuso la explotación de la ballena empleando a mucha gente en la tareas de la factoría. Por otro lado, hay quien opina «fue una suerte que la cerraran en verano no se podía ir a las playas por la enorme cantidad de grasa que llegaba a flotar en las aguas».

La mejor época para la caza eran los meses de verano y otoño, aprovechando las migraciones de los cetáceos. En el comienzo de la actividad de Salgueirón, la campaña comenzaba en abril, aunque con la reducción de capturas se retrasó hasta el mes de junio. La zona de caza se situaba a unas 40 o 50 millas de la costa, siendo rara la presencia de capturas al este de los nueve grados de longitud Oeste. Normalmente salía un barco de la factoría de Cangas y dos de Caneliñas y Cabo Morás respectivamente. La arribada con las capturas se producía con independencia del puerto de origen, en función de la menor distancia de la factoría a tierra, porque en la caza costera es muy importante que la captura se procese inmediatamente para evitar pérdidas en la calidad del producto.

Massó

Buques de nombres tan conocidos como el Lobeiro, Carrumeiro, Temerario, Cabo Morás o los últimos de la serie de los IBSA, eran los encargados de abastecer a las factorías de materia prima. En general eran barcos de pequeño tamaño, dado que se dedicaban a la caza costera, especialmente preparados para su actividad, todos ellos estaban dotados de altas cofas donde los vigilantes esperaban la aparición de los chorros de las ballenas desde las primeras luces del alba. Además, la amenazadora presencia del cañón lanza arpones montado sobre la proa hacía inconfundible el perfil de este tipo de buques.